PARTO.

El parto natural o vaginal es un proceso fisiológico que anuncia el nacimiento de un bebé. Su desarrollo tiene un proceso previsible, unas etapas que marcan tiempos que hay que respetar y precisa de unos cuidados necesarios para las futuras mamás. El trabajo de parto es una de las principales preocupaciones de la mujer embarazada, sobre todo, de las primerizas, las no han pasado por esta experiencia todavía.
Los síntomas de parto
- Las contracciones se produzcan a cada 5 o 10 minutos.
-Se rompe la placenta y sale un líquido de color marrón verdoso oscuro con manchas.
- Manchas de sangrado vaginal.
-Dilatación del cuello uterino.
Duración del trabajo de parto
El proceso de parto suele durar de 8 a 12 horas, aunque existen excepciones. Todo depende del estado de la mamá y del bebé. El trabajo de parto se inicia con las primeras contracciones provocadas por el borramiento del cuello uterino hasta que desaparece por completo. Las contracciones suelen ocurrir cada 20 o 30 minutos, y tienen una duración aproximada de 15 a 20 segundos cada una. Una vez desaparecido el cuello del útero, las contracciones aumentan debido a la dilatación progresiva del cuello que deberá presentar una apertura máxima de 10 cm para que pueda dar paso al bebé. Hasta que el bebé salga, este proceso suele durar aproximadamente de 6 a 8 horas, dependiendo si es o no el primer parto de la madre.
Las contracciones de parto:
Una vez que se ha iniciado el proceso de dilatación del cuello uterino, generalmente, es normal empezar a sentir contracciones suaves cada 10 o 15 minutos, con una duración media de 20 segundos. En este momento, la abertura de tu útero será de casi dos centímetros. Las contracciones siguen, y se van intensificando. Suelen obedecer al siguiente ritmo:
- Contracciones a cada 5 minutos, con duración entre 30 y 40 segundos, dilatación de casi 5 cm.
- Contracciones a cada 3 o 4 minutos, con duración de 40 a 45 segundos, dilatación de unos 6 cm.
- Contracciones a cada 2 o 3 minutos, con duración de 45 a 50 segundos, dilatación de 8 cm.
-Contracciones a cada 1 o 2 minutos, con duración de aproximadamente 1 minuto, dilatación de casi 10 cm. Cuando llegues a esta etapa, hay poco tiempo entre una contracción y otra para recuperarse. Podría sentirse una sensación de calor, estiramiento y ardor en la vagina, acompañado de sudoración alrededor de la boca.
La expulsión del bebé en el parto:
Cuando el cuello alcance los 10 cm de dilatación, se inicia el proceso de expulsión del bebé. Las contracciones se alejarán y se presentarán cada 2 o 3 minutos. Cuando esto pase, el médico pedirá que hagas pujos para empujar el bebé hacia el exterior. En esta fase, la cabeza del bebé penetra en el canal de parto y va bajando hasta el periné realizando un movimiento de rotación interna.

Cuando la cabeza se pueda ver 3 o 4 cm de la cabeza del recién nacido, se practicará, si necesario, la episiotomía (un corte en la zona del periné a la entrada de la vagina) para facilitar la salida del bebé, y evitar desgarres por el esfuerzo y la presión del bebé. El médico le pedirá que continúe empujando al bebé y, una vez que salga un hombro y luego el otro, el resto del cuerpo saldrá sin esfuerzo por sí mismo. Y en este momento sentirá dolores, pero el sentimiento de alivio será intenso. El parto se termina con la expulsión de la placenta, ah esto se le conoce como alumbramiento, y suele ocurrir en un lapso de 5 a 30 minutos después de la expulsión del bebe.
* A continuación se añade un vídeo elaborado en colaboración grupal que explica este proceso.

PLACENTA.

La placenta es una estructura redondeada en forma de disco de unos 25 cm de diámetro y unos 2,5 cm de grosor (hacia el final del embarazo) que adosada a la cara interna del útero materno le permite al bebé nutrirse mediante la extracción de los elementos necesarios provenientes de la sangre materna.
El bebé está unido a la placenta mediante el cordón umbilical, que es un conducto vascular encargado de llevar la sangre (con desechos y sin oxígeno) desde el bebé hasta la placenta, para que se haga el intercambio necesario con la madre y retornar oxigenada y rica en nutrientes hacia el bebé. El intercambio se da a través de la placenta pero funcionando como una barrera muy efectiva que solo permite el paso de sustancias bien determinadas y sin mezclar la sangre del bebé con la de su madre
La placenta es una estructura de origen fetal, la placenta pertenece al bebé y no a la madre, de hecho, las características genéticas de la placenta son idénticas a la del bebé en formación. Es es una torta redonda, morada, sanguinolenta, fláccida, es un órgano maravilloso y fundamental para que exista alguna posibilidad de embarazo.
Funciones de la Placenta: 
Nutrición: la placenta es un órgano que permite la alimentación ininterrumpida del feto en desarrollo.  Cuando las circulaciones materna y fetal se encuentran (separadas por la placenta) el bebé extrae de la sangre materna todos los elementos que le son necesarios para su existencia: Oxigeno, Aminoácidos (proteínas), Ácidos grasos (grasas) y Glucosa (carbohidratos). Lo que come la madre nunca le llegara directamente al bebé, nunca tendrá hambre y siempre obtendrá alimentos aún cuando la madre no hayas comido.
Eliminación de desechos: el feto transfiere a su madre los productos de desecho que se producen por su metabolismo y que no puede eliminar por si solo dado que sus órganos son inmaduros y que se encuentra en un claustro aislado del mundo exterior; así, se podría decir que la placenta permite al feto purificar su sangre utilizando los órganos maternos. 
Funciones endocrinas: la placenta produce hormonas que permiten la permanencia del embarazo y modifican el metabolismo y las funciones fisiológicas maternas para la subsistencia del bebé en crecimiento.  La hormona placentaria más conocida es la que dio origen a la prueba de embarazo.  Si, la prueba de embarazo se hace positiva gracias a que la placenta produce la Gonadotropina Coriónica Humana (hCG), hormona que permite el embarazo en sus etapas precoces (y otras múltiples funciones posteriores sobre la madre) y que de manera secundaria nos permite detectar un embarazo antes de que siquiera lo podamos ver por Ecosonografía.
Tolerancia inmunológica: la placenta y los profundos cambios inmunológicos que imprime el embarazo sobre la madre permite que el feto no sea atacado por el sistema de defensa de la madre.  La placenta juega un papel fundamental para “esconder” al bebé del sistema inmunológico de la madre y evitar su rechazo: si esto no fuese cierto, el sistema inmune activaría sus anticuerpos y células de defensa para atacar al bebé y “eliminarlo” del claustro materno.
Protección biológica: la placenta se comporta como un excelente filtro que impide el paso de muchas sustancias, parásitos, virus y bacterias que pudiesen afectar al bebé. La placenta no es perfecta en este aspecto y desgraciadamente una lista importante de agentes pueden ganar acceso al bebé y causarle daños importantes: alcohol, cigarrillo, fármacos fetotóxicos, rubéola, toxoplasmosis, sífilis, etc.
Protección física: la placenta, las membranas de la “Bolsa de Aguas” y el líquido amniótico que ellas engloban proporcionan un ambiente cerrado, estéril y de temperatura controlada que mantienen al bebé completamente aislado de los factores físicos que podrían generarle problemas: golpes, cambios bruscos de temperatura, infecciones bacterianas, etc.
Así es, la placenta le permite al feto parasitar a su madre para poder nutrirse, vivir, crecer y mantener su propio embarazo.  El bebé no da a cambio nada a su madre desde un punto de vista beneficioso para ella, pero le permite entregarle, finalmente, el milagro de la vida.
*A continuación se añade un vídeo donde se explica el proceso, dicho vídeo se elaboró en colaboración grupal.

IMPLANTACIÓN.

La implantación del blastocisto en el útero femenino o implantación del embrión humano es la adhesión a la pared del útero del denominado blastocisto. La implantación comienza al final de la primera semana -séptimo u octavo día- después de la fecundación del óvulo por el espermatozoide y se extiende hasta el final de la segunda semana (14 días después de la fecundación).


La implantación o adherencia al útero permite que el feto reciba oxígeno y nutrientes de la madre (a través de la sangre) para su desarrollo y crecimiento. El embrión adherido a la pared del útero comienza a desarrollarse, para lo cual emite unas prolongaciones arborescentes hacia la mucosa uterina que le permite adherirse al útero y así extraer los nutrientes necesarios de la madre.

* A continuación se añade un vídeo elaborado en colaboración grupal donde se explica dicho proceso.


FECUNDACIÓN.

La fecundación, también llamada concepción, se produce cuando un espermatozoide consigue introducirse en un óvulo u ovocito atravesando su membrana.
Los espermatozoides, atraídos por las substancias que emite el ovocito, atraviesan el cuello del útero, la cavidad uterina y se encuentran con el óvulo en una de las trompas de Falopio, cuyas vellosidades son las encargadas de transportar al óvulo hacia la cavidad uterina. La velocidad con la que el ovocito se mueve a través de la trompa es de 1,22 mm por minuto. Los espermatozoides, por su parte, se desplazan a 2-3 mm por minuto. El tiempo que tarda un espermatozoide en llegar hasta el ovocito es de unos 50 minutos. Después de que el óvulo ha sido fecundado, se transforma en una nueva célula denominada cigoto o célula huevo y comienza a descender por la trompa hacia el útero. Durante ese trayecto se inicia el proceso de la segmentación en el cual las células del cigoto se van dividiendo sucesivamente en 2, 4, 8, 16,... formando una estructura sólida similar en su forma a las moras, denominada por ello mórula.

Al quinto día post fecundación, el embrión, denominado en este estadio blastocito, ha llegado al útero. Entre dos ó cinco días más tarde se produce la implantación del embrión en la membrana uterina (llamada también endometrio), la cual fue preparada durante la fase lútea por la acción de la hormona progesterona para acoger al embrión. Muchas mujeres experimentan durante este proceso lo que se le da el nombre de sangrados de implantación. Otro fenómeno que puede acompañar el proceso de implantación es una bajada de la temperatura basal durante uno o dos días.

*A continuación se añade un vídeo elaborado en colaboración grupal donde se explica este `
proceso.

ACTO SEXUAL MASCULINO.

Se divide en 5 etapas:
1.Estimulación: Puede ser física o psíquica.
Los estímulos psicológicos adecuados pueden facilitar mucho la capacidad de una persona para realizar el acto sexual. Los simples pensamientos de contenido sexual o incluso el hecho de soñar que se esta realizando el coito puede hacer que se produzca el acto sexual masculino culminando en la eyaculación. De hecho en muchos varones se producen eyaculaciones nocturnas durante los sueños en algunas etapas de la vida sexual, especialmente durante la adolescencia.
2.Erección: Es el primer efecto de la estimulación sexual masculina, y el grado de erección es proporcional al grado de estimulación, tanto física como psíquica.
Se produce debido a que aumenta la entrada de sangre arterial al pene y disminuye la salida en las venas, los que activa los tejidos esponjosos eréctiles de tal forma que este se endurece y se alarga.
3.Lubricación: La estimulación sexual también además de causar la erección promueve la secreción de moco por las glándulas uretrales y bulbouretrales. Este moco fluye a través de la uretra y contribuye a la lubricación del coito (o copula sexual). Sin embargo la mayor parte de la lubricación del coito procede de los órganos sexuales femeninos. Sin una lubricación satisfactoria el acto sexual masculino rara vez tiene éxito debido a  que el coito sin lubricación provoca sensaciones de raspado dolorosas, que inhiben las sensaciones sexuales.
4.Eyaculación: Es la culminación del acto sexual masculino.
Se da según estos pasos:
a)  Contracción del conducto deferente.
b)  Contracción de la glándula prostática y glándulas seminales
c)  Todos estos líquidos se mezclan formando el semen.
d)  Que por contracciones musculares es eyaculado.
5.Resolución:  La última fase, o de resolución, está definida por una involución rápida de la erección, con vuelta a los niveles de partida, relajación muscular y disminución de la vasocongestión. Estos cambios se acompañan de un periodo refractario más o menos largo, de alrededor de 5 a 30 minutos, dependiendo del estado físico del varón.

ACTO SEXUAL FEMENINO.

Se describen: fase de deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución.
1.- Fase de deseo, libido o apetito sexual. Es puramente psíquica o mental. Es lo que una persona por sus creencias siente por la otra persona, en cuanto a atracción sexual;
mientras que las otras fases afectan los órganos genitales. 
2.-Fase de excitación. 
Entre otros detalles se produce en esta fase la dilatación de los vasos sanguíneos genitales (y no genitales) por múltiples causas: música, perfume, imágenes,películas, etc, pero en la intimidad más importante es el contacto mutuo de determinadas zonas del cuerpo como labios, cuello, senos, muslos, periné, genitales, etc. llamadas zonas erógenas, que despiertan el deseo sexual. Durante esta fase hay reacciones en la mujer como ponerse colorada en pecho,cuello, cara, los senos aumentan de tamaño, los pezones se ponen duros, etc. Estas reacciones son más marcada en la mujer. A nivel genital, a medida que la excitación aumenta con caricias,, besos, etc, se produce congestión de toda la vulva, el clítoris (principal órgano erógeno de la mujer} aumenta de tamaño y se hace muy sensiblesiendo un centro de gran excitación que ayuda, al ser excitado suavemente por el hombre, a alcanzar al hombre que tiene siempre una reacción más rápida.
3.-En la fase de meseta, la mujer toma la fuerza psicológica y fisiológica del almacén constituido por la creciente tensión sexual, hasta que puede dirigir todas sus fuerzas físicas y mentales a dar el salto a la tercera fase, u orgásmica, de expresión de la tensión sexual.
El orgasmo femenino, la tercera fase de la respuesta sexual, consiste en una serie de contracciones musculares rítmicas de la plataforma orgásmica. Por regla general, se produce una serie de entre 3 y 12 contracciones, a intervalos algo inferiores a un segundo. El comienzo de la experiencia subjetiva del orgasmo consiste en un espasmo inicial de la plataforma orgásmica que precede a las contracciones rítmicas. El comienzo subjetivo del orgasmo es pélvico y se concentra de un modo específico en el clítoris, vagina y útero.
4.-En la cuarta fase o fase de resolución de dicha respuesta, los principales cambios fisiológicos consisten en la relajación de las tensiones musculares de todo el cuerpo y en la liberación de la sangre de los vasos congestionados. En la mujer, los pechos, que estaban turgentes, con los pezones erectos, retornan a su estado normal. El clítoris vuelve a su posición, no retraída, y recupera su tamaño anterior. La plataforma orgásmica se relaja y la porción superior de la vagina se deshincha.

* A continuación se añade un vídeo elaborado en colaboración grupal que explica este proceso.

                                        

EJE HIPOTÁLAMO- HIPÓFISIS-TESTÍCULO Y ESPERMATOGÉNESIS.

El testículo posee dos funciones básicas: endocrina (producción de hormonas) y exocrina (producción de espermatozoides) El 85-90% del interior del volumen  testicular está constituido por túbulos seminíferos y su epitelio germinal, lugar de  producción de los espermatozoides (de 10 a 20 millones de gametos al día), y tan sólo  el 10-15% está ocupado por el intersticio, donde se produce la testosterona.
La función testicular no es autónoma, sino que está controlada por el llamado eje  hipotálamo-hipófisis-testicular.  En el hipotálamo se segrega la   hormona  liberadora de gonadotropinas (GnRH) que estimula la producción hormonal por el lóbulo anterior de la hipófisis (la adenohipófisis): la hormona foliculoestimulante (FSH)  y la hormona luteinizante (LH).La secreción de la GnRH y su ritmo son modulados por numerosos neurotransmisores.  Los impulsos alfaadrenérgicos estimulan la secreción de GnRH. La noradrenalina y las  prostaglandinas aumentan la secreción hipotalámica.
Los impulsos betaadrenérgicos y dopaminérgicos poseen una acción inhibidora de la
secreción de GnRH. Las endorfinas, la testosterona, la progesterona y la prolactina, segregada en situaciones de estrés, disminuyen la secreción de GnRH.
La GnRH es liberada por el hipotálamo de forma pulsátil, con picos cada 90-120 minutos. Este tipo de liberación resulta esencial para el efecto estimulador de la secreción de gonadotropinas. Una administración continua de GnRH frenaría la secreción hipofisaria. La amplitud y la frecuencia de los pulsos de GnRH condicionan
los niveles de FSH y LH segregados por la adenohipófisis y, a su vez, la función gonadal. Las hormonas hipofisarias estimulan las funciones testiculares: exocrina y endocrina. Por otra parte, y debido al proceso de retroalimentación negativa, las hormonas hormonasproducidas en el testículo ejercen efectos inhibidores sobre la secreción de la FSH y la
LH.

Espermatogénesis.

La espermatogénesis es un proceso que se lleva a cabo en los testículos (gónadas), que son las glándulas sexuales masculinas. En su interior se encuentran los túbulos seminíferos, pequeños conductos enrollados de 30-60 cm de longitud y 0,2 mm de diámetro cada uno. Los dos testículos contienen alrededor de un millar de túbulos seminíferos. En el epitelio de los túbulos asientan las células germinativas o espermatogonias y las células de SertoliLa espermatogénesis se inicia cuando el hombre alcanza la madurez sexual. Se produce alrededor de los 12-13 años de edad. Desde su formación en la etapa embrionaria, las células germinales permanecen en estado latente junto a las células de Sertoli en el interior de estructuras denominadas cordones sexuales. Un poco antes de iniciarse la pubertad, estos cordones se hacen huecos y aumentan de tamaño, transformándose en túbulos seminíferos. En su interior, las células germinales producen células madres, que a su vez originan espermatogonias A por mitosis, iniciándose la espermatogénesis. Estas últimas, también por mitosis, generan las llamadas espermatogonias B, las cuales se reproducen a través de múltiples divisiones mitóticas. Las espermatogonias poseen 46 cromosomas en la especie humana, con lo cual son células diploides. Sucesivas transformaciones dan lugar a espermatocitos primarios, también diploides pero de un tamaño mucho mayor. Cada espermatocito primario sufre una primera división por meiosis (meiosis I) y genera dos espermatocitos secundarios haploides, es decir, con la mitad de la dotación cromosómica de la especie. A su vez, estos pasan por la meiosis II y producen cuatro células haploides llamadas espermátidas. A partir de este momento se inicia la maduración de los espermatozoides mediante la diferenciación de las espermátidas. Este último paso se denomina espermiogénesis, que consta de las siguientes transformaciones:
-Reducción total del volumen citoplasmático
-Alargamiento del núcleo que se ubica en la zona anterior (cabeza) del espermatozoide
-Ubicación de las mitocondrias en la parte posterior de la cabeza (cuello)
-Formación de un largo flagelo a partir de los centríolos de la espermátida.

* A continuación se añade un vídeo que fue realizado en colaboración grupal, donde explica ambos procesos.


EJE HIPOTÁLAMO- HIPÓFISIS OVARIO; Y OVOGÉNESIS.

El hipotálamo, la adenohipófisis y el ovario constituyen un eje neuroendocrino. El hipotálamo sintetiza GnRH que, a través del sistema porta hipofisario alcanza a la adenohipófisis, donde promueve la secreción de FSH y de LH, las cuales se vierten a la circulación y llevan a cabo sus acciones sobre el ovario.
La GnRH es un decapéptido sintetizado en las áreas hipotalámicas preóptica y arqueada. Desde aquí, la hormona viaja a través de los axones hasta la eminencia media, de donde es liberada a la circulación portal hipotálamo-hipofisaria. La secreción de GnRH es pulsátil, lo cual resulta de vital importancia, pues la administración de análogos de la GnRH de larga vida media causa una pérdida de receptores hipofisarios para esa hormona, lo que se traducirá en una profunda inhibición de la secreción hipofisaria de FSH y LH.
Los estrógenos producidos por el ovario causan inhibición de la secreción, tanto de GnRH a nivel hipotalámico como de FSH y LH a nivel hipofisario, completándose así un circuito de retroalimentación hipotálamo-hipófiso-ovárico. Este efecto inhibitorio de los estrógenos se ve potenciado por la progesterona.
OVOGENESIS 
En la etapa de formación embrionaria femenina, las células germinales se reproducen por mitosis sucesivas. Al llegar a las gónadas (ovarios) las células germinales continúan dividiéndose por mitosis donde se producen millares de ovogonias, que son células madres del ovario con toda la dotación genética de la especie (diploides). Las ovogonias dan origen por división mitótica a ovocitos primarios, también diploides. Los ovocitos primarios se rodean de células foliculares y epiteliales planas, formando el folículo primordial. Alrededor del séptimo mes de gestación, los ovocitos primarios comienzan a dividirse por meiosis I, pero al llegar al diploteno de la profase I, se detiene la división meiótica. Este prolongado lapso de inactividad, llamado dictiotena, culmina cuando se alcanza la pubertad, momento en que se reinicia el proceso de ovogénesis por acción hormonal. Se supone que las células foliculares segregan una sustancia que frena el proceso de maduración del ovocito primario.
Las niñas nacen con folículos primarios que encierran a todos los ovocitos primarios en dictiotena, hasta que llega la madurez sexual. En ese momento empiezan a madurar los folículos y los ovocitos primarios aumentan de tamaño. Un poco antes de que la mujer ovule, concluye la meiosis I y se genera un ovocito secundario haploide y el primer cuerpo polar. Esta división no es proporcional en cuanto a volumen, ya el cuerpo polar, que más tarde se atrofia, es muy pequeño respecto del ovocito secundario, que obtiene casi todo su citoplasma. En la medida que exista fecundación, el ovocito secundario reanuda la meiosis II hasta el final, formándose un ovocito haploide maduro y un segundo y pequeño cuerpo polar que más tarde involuciona. Si no se produce la fecundación, el ovocito secundario es eliminado durante la menstruación. Cerca de dos millones de ovocitos primarios se forman en los ovarios durante la etapa embrionaria, aunque esa cantidad se reduce aproximadamente a 400000 al nacimiento. Al llegar la pubertad, la gran mayoría se atrofia, puesto que solo 400-500 ovocitos primarios diploides se transformarán en ovocitos secundarios haploides a lo largo de toda la vida reproductiva. Con la ovulación de cada ciclo sexual de 28 días, el ovocito secundario pasa del ovario a la trompa de Falopio, madurando de a uno por vez. Las hormonas segregadas por la hipófisis (gonadotrofinas) ejercen su acción sobre los ovarios. La hormona folículo estimulante (FSH) estimula al ovocito primario para que se convierta en secundario, mientras que la hormona luteneizante (LH) provoca la ovulación.
* A continuación se anexa un vídeo elaborado grupalmente explicando el proceso.



DIGESTIÓN DE LÍPIDOS.

Los lípidos son compuestos orgánicos, insolubles en agua y solubles en compuestos orgánicos por lo tanto los lípidos en presencia de agua no se hidratan como si lo hacen los carbohidratos. Son la principal reserva de energía pero no la inmediata.

* A continuación se añade un esquema que explica su proceso de digestión.