CONTROL HORMONAL RENAL.

* Tres son las hormonas que influyen en la función del riñón: ADH, ALDOSTERONA Y EL PÈPTIDO NATRIURÈTICO AURICULAR.

Alrededor de 90% del Na+ y K+ filtrados se reabsorbe en la parte inicial de la nefrona, antes que el filtrado alcance el túbulo distal. Tal reabsorción se produce a una tasa constante y no está sujeta a regulación hormonal. La concentración final de Na+ y K+ en la orina varía de acuerdo con las necesidades del cuerpo por procesos que suceden en la parte más lejana del túbulo distal y en la región cortical del tubo colector (la porción intramedular del tubo colector no participa en esta regulación). 
La aldosterona, el principal mineralocorticoide que secreta la corteza suprarrenal , regula la reabsorción renal de Na+ y la secreción de K+. 

Un consumo dietario insuficiente de sal (NaCl) se acompaña siempre de una caída del volumen de sangre (volemia), lo cual se debe a que la concentración plasmática (osmolalidad) baja inhibe la secreción de ADH. Al reducirse la ADH, se reduce el agua reabsorbida a través del tubo colector y se excreta un volumen mayor en la orina. La caída del volumen de sangre y la reducción del flujo sanguíneo renal que resulta causan un incremento en la secreción de renina. Se cree que la secreción de renina aumentada se debe en parte al efecto directo de la presión arterial en las células granulares, las cuales pueden fungir como barorreceptores en las arteriolas aferentes. La actividad nerviosa simpática también estimula la secreción de  renina, actividad a la cual incrementa el reflejo barorreceptor cuando el volumen y la presión de sangre caen . Una secreción mayor de renina estimula, a través del aumento de la producción de angiotensina II, la secreción de aldosterona. En consecuencia, se excreta menos sodio en la orina y se retiene más en la sangre; este sistema de retroacción negativa .La región de la porción gruesa de la rama ascendente que hace contacto con las células granulares de la arteriola aferente se llama mácula densa ,la mácula densa es el sensor de la retroacción tubuloglomerular, un proceso necesario para la autorregulación de la GFR. Cuando se incrementan el NaCl y el H2O en el filtrado, la mácula densa envía señales a la arteriola aferente para que se constriña. Como consecuencia, la GFR se reduce, ante lo cual disminuye el paso subsecuente de NaCl y H2O a través del túbulo por retroacción negativa. De manera adicional al señalamiento a la arteriola aferente para que se constriña (lo que disminuye la GFR) en una retroacción tubuloglomerular, la mácula densa también envía señales a las células granulares para que reduzcan la secreción de renina cuando hay un incremento del Na+ en sangre. De este modo, se produce menos angiotensina II y se secreta menos aldosterona. A raíz de la menor secreción de aldosterona, se reabsorbe menos Na+ a través del tubo colector cortical. Como consecuencia, se excreta más Na+ (junto con Cl– y H2O) en la orina para ayudar a restaurar la homeostasis de volumen de sangre.
* A  continuación se añade una serie de esquemas que explican como actúan estas hormonas en la fuciòn del riñón.









ASA DE HENLE.

El asa de Henle y la nefrona distal hacen posible que la orina se concentre mediante la creación de una elevada osmolalidad en la médula, que promueve la reabsorción de agua desde los tubos colectores. La nefrona distal también regula la excreción de K+ y Ca2+ y el estado ácido-básico.
El líquido que ingresa en la rama descendente del asa de Henle es isotónico con el plasma. La generación de una elevada osmolalidad en la médula depende de las permeabilidades diferenciales al agua y los solutos en diferentes regiones, del transporte activo de iones en la rama ascendente gruesa y del multiplicador contracorriente. La rama descendente delgada es permeable al agua, pero impermeable a la urea, mientras que la rama ascendente es impermeable al agua y permeable a la urea; también es muy permeable al Na+ y el Cl-. La rama ascendente gruesa reabsorbe activamente Na+ y CI- del líquido tubular por medio de cotransportadores Na+-K+-2Cl- apicales; el Na+ es transportado principalmente a través de la membrana basolateral por bombas de Na+ (una parte por cotransporte Na+-HC03-), y el C-, por difusión. El K+ retorna a la luz a través de canales apicales de K+, lo que crea una carga positiva que promueve la reabsorción de cationes a través de vías paracelulares.

Como la rama ascendente gruesa es impermeable al agua, la reabsorción de iones reduce la osmolalidad del líquido tubular y aumenta la osmolalidad del líquido intersticial, lo cual genera una diferencia osmótica.
Multiplicador contracorriente. La mayor osmolalidad intersticial hace que el agua difunda fuera de la rama descendente y que algo de Na+ y Cl- difunda hacia el interior, a raíz de lo cual el líquido tubular se concentra. A medida que este líquido concentrado desciende, viaja en dirección opuesta al líquido que regresa de las zonas profundas de la médula que tienen una osmolalidad aun mayor. Esta disposición en contracorriente crea un gradiente osmótico que hace que el Na+ y el Cl- difundan fuera de la rama ascendente (lo cual diluye el líquido que asciende) y que el agua difunda fuera de la rama descendente (lo cual concentra aún más el líquido que desciende). Este efecto se potencia por el hecho de que la rama ascendente es impermeable al agua, pero muy permeable al Na+ y el Cl- y también por el reciclado de urea entre los tubos colectores y la rama ascendente, que realiza un importante aporte a la concentración de la orina. En el extremo del asa de Henle, el líquido intersticial puede alcanzar una osmolalidad muy alta, debido en partes iguales al NaCl y la urea.

Se evita que la irrigación sanguínea de la médula disipe el gradiente osmótico entre la corteza y la médula por la disposición del intercambiador contracorriente de los capilares de los vasos rectos. Los vasos rectos también extraen el agua reabsorbida del asa de Henle y los tubos colectores medulares. Cabe destacar que el O2 y el CO2 también se conservan, de modo que en la médula profunda la PO2 (presión parcial de oxígeno) es baja y la PCO2 (presión parcial de dióxido de carbono) es alta.





TÙBULO CONTORNEADO PROXIMAL.

El túbulo contorneado proximal es la porción del túbulo renal de la nefrona del riñón que va desde la cápsula de Bowman hasta la asa de Henle. Está compuesto por una capa de células epiteliales cubiertas por microvellosidades, que son extensiones de las membranas celulares y que le dan un aspecto de cepillo. La función principal del túbulo proximal es la reabsorción de ionos de cloro, de aminoácidos, potasio y otras sustancia del ultrafiltrado glomerular.

En el túbulo proximal se reabsorbe entre el 60 y el 70% del potasio (K) filtrado y el 80% del bicarbonato(HCO3). En cuanto al agua y la sal - cloruro sódico, formado por sodio (Na) y cloro (Cl) - son reabsorbidos de forma más variable según las necesidades de regulación del volumen corporal; se reabsorben en proporciones isosmóticas, de modo que la osmolaridad del líquido tubular permanece igual a la del plasma durante todo su recorrido.





REABSORCIÒN DE AGUA Y SAL.

La reabsorción de agua desde el filtrado glomerular tiene lugar por ósmosis, que resulta del transporte de Na+ y Cl-  a través de la pared del túbulo. El túbulo contorneado proximal reabsorbe la mayor parte de la sal y el agua filtradas y casi todo lo que resta se reabsorbe a través de la pared de tubo colector bajo estimulación de la ADH. 
Aunque cada día se producen alrededor de 180 L de ultrafiltrado glomerular, de manera habitual los riñones excretan sólo 1 a 2 L de orina en un periodo de 24 horas; por tanto, aproximadamente 99% del filtrado debe recuperarse para destinar al sistema vascular, mientras que el 1% restante se excreta en la orina. El volumen de orina, sin embargo, varía de acuerdo con las necesidades del cuerpo. Cuando una persona bien hidratada bebe un litro o más de agua, la producción de orina se incrementa a 16 ml por minuto (el equivalente a 23 L por día si ésta continuara por 24 horas). En la deshidratación grave, cuando el cuerpo necesita conservar agua, sólo se producen 0.3 ml de orina por minuto o 400 ml por día. Un volumen de 400 ml de orina por día es el mínimo necesario para excretar los desechos metabólicos producidos por el cuerpo; lo anterior se llama pérdida obligatoria de agua. 
 Cuando se excreta el agua que excede de esta cantidad, la orina se diluye y aumenta de volumen en forma progresiva.  Sea cual fuere el estado de hidratación del cuerpo, está claro que la mayor parte del agua filtrada debe reintegrarse al sistema vascular para mantener el volumen y la presión de la sangre. El retorno de moléculas del filtrado desde los túbulos a la sangre se llama reabsorción. El túbulo contorneado proximal y la rama descendente del asa nefrónica reabsorben de una forma constante que no exige regulación alrededor de 85% de los 180 L de filtrado glomerular formado cada día. Esta reabsorción, así como la reabsorción regulada del volumen de filtrado restante, sucede por ósmosis. Para ello, es necesario generar un gradiente de concentración entre el filtrado tubular y el plasma de los capilares circundantes que promueva la ósmosis de agua hacia el sistema vascular desde el que se origina.  

* A continuación se añade un  esquema que explica este proceso. 





FILTRACIÓN GLOMERULAR.

Consiste en la formación de un ultrafiltrado a partir del plasma que pasa por los capilares
glomerulares. Se denomina ultrafiltrado, pues sólo contiene solutos de pequeño tamaño capaces de
atravesar la membrana semipermeable que constituye la pared de los capilares. Ésta permite
libremente el paso de agua y de sustancias disueltas, con peso molecular inferior de 15000; es
totalmente impermeable, en condiciones normales, a solutos con peso molecular superior a 70000 y
deja pasar en cantidad variable los de peso molecular entre 15000 y 70000. La orina primitiva, que se
recoge en el espacio urinario del glomérulo, y que a continuación pasa al túbulo proximal, está
constituida, pues, por agua y pequeños solutos en una concentración idéntica a la del plasma; carece
no obstante, de células, proteínas y otras sustancias de peso molecular elevado.

 El filtrado es producto únicamente de fuerzas físicas. La presión
sanguínea en el interior del capilar favorece la filtración glomerular, la presión oncótica ejercida por las proteínas del plasma y la presión hidrostática del espacio urinario actúan en contra de la filtración. La resultante del conjunto de dichas fuerzas es la que condicionará la mayor o menor cantidad de filtrado producido por cada glomérulo.

*  A continuación se añade un esquema que explica el proceso del filtración glomerular.






VASOS SANGUÍNEOS RENALES.

Medialmente, los vasos sanguíneos, los linfáticos y los nervios penetran en
cada riñón a nivel de su zona medida, por el hilio. Detrás de los vasos sanguíneos, la pelvis renal, con
el uréter, abandonan el riñón. La sangre es suministrada por medio de la arteria renal, que
normalmente es única, y que se ramifica en pequeños vasos que irrigan los diferentes lóbulos del
riñón. Los riñones reciben por minuto aproximadamente un 20% del flujo cardíaco. Una vez
la arteria ha penetrado en el riñón, se ramifica a nivel del límite entre corteza y médula del riñón,
desde donde se distribuye a modo de radios en el parénquima. No existen comunicaciones entre los
capilares ni entre los grandes vasos del riñón. Las arterias arciformes irrigan la corteza y dan lugar a
numerosas pequeñas arteriolas, que forman múltiples enramados sanguíneos, los glomérulos. 
A partir de cada glomérulo, la arteriola eferente da lugar a una fina red que irriga al
correspondiente túbulo que surge de la zona del glomérulo. Estas arterias, dispuestas
peritubularmente, drenan hacia pequeñas vénulas en venas colectoras más anchas y, finalmente,
hacia la vena renal y hacia la vena cava. La vena renal izquierda es más larga que la derecha, ya que
tiene que cruzar la aorta para alcanzar la vena cava, y recibe además la vena gonadal izquierda. 

* a continuación se añade un esquema que explica la irrigación.  de los riñones, así como su retorno venoso.





TÙBULOS DE LA NEFRONA.

La Nefrona es la unidad funcional del riñón. Se trata de una estructura microscópica, en

número de  aproximadamente 1200000 unidades en cada riñón, compuesta  por el glomérulo y su capsula de Bowman y el túbulo.